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  • Pescar desde el kayak: Guía práctica

    Por: Carlos Rodriguez/ Rocroi Team

    Aunque hoy en día en muchos lugares sigue habiendo una confrontación abierta entre pescadores y piragüistas, violenta en algunas ocasiones si hablamos del descenso de ríos en zonas de larga tradición truchera, muchos de los que hoy disfrutamos con sólo sentarnos dentro de un kayak también tenemos dentro el gusanillo de la pesca, ya sea en ríos, embalses o el mar. La legislación que regula tanto la navegación como la pesca desde embarcación en aguas dulces adolece tanto de la falta de interés por parte de los legisladores como de la prepotencia ya legendaria de algunos organismos oficiales con competencia en la materia, lo que sitúa a nuestro país a la cola mundial en cuanto a la posibilidad de uso y disfrute de las aguas continentales.......por suerte nos queda el mar y en este breve artículo vamos a daros una pequeña guía de qué hacer si queréis aprovechar las travesías marinas en kayak para dar rienda suelta a uno de vuestros instintos más primarios, la pesca, de una forma eficaz y sin tener que cometer los mismos errores por los que algunos ya hemos pasado....

    Tipos de pesca en kayak

    La técnica de pesca más sencilla a desarrollar desde un kayak es sin duda la del devanador (o como lo quieran llamar en cada lugar a ese trozo de plástico o corcho en el que llevar unos metros de línea y un aparejo de pesca) y un señuelo sencillo para llevarlo sumergido mientras remáis. Este tipo de pesca, con la embarcación en marcha, se llama pesca a la cacea (también al curricán) y es la forma más natural de pescar sin complicaciones mientras vamos cubriendo millas en una travesía.

    Lo primero es soltar el señuelo al agua (luego hablaremos un poco del tema señuelos) y dejarlo profundizar los metros que estimemos oportunos, siempre teniendo en cuenta el calado de la zona por la que nos desplazamos y el tipo de peces que queremos/podemos pescar; pongamos como ejemplo que soltamos 30-40 brazas de sedal para pescar cerca de la costa. Después podemos fijar el devanador sólo con pasar una o dos vueltas de sedal por cualquier cuerda de la cubierta, dejarlo reposando sobre el cubrebañeras y comenzar a remar. He visto que alguna gente con bastante experiencia además se pasa el sedal por encima de uno de los brazos a la altura del codo, de forma que al ir remando se imprime un movimiento muy eficaz para atraer los peces al señuelo. Si todo va bien y tenemos suerte, ante una picada veremos como el devanador pega un repentino brinco delante de nuestras narices, señal de que el señuelo ha hecho su trabajo, bien enredándose en el fondo (problemas) bien capturando algún pez....para cobrar el supuesto pez recogeremos el sedal en el devanador (no hay que apresurarse y empezar a tirar del sedal sin recogerlo convenientemente: eso es lío seguro) hasta poder subir el pez a bordo.

    Como podéis ver las ventajas de este sistema son muchas; primero no hay que hacer nada especial para pescar salvo tener cuidado de no aproximarnos inadvertidamente a zonas con poco calado donde casi seguro que perderemos el señuelo. Segundo, en caso de picada el propio devanador suele moverse indicándonos que hay que comenzar a recoger. Sin embargo no siempre sucede así y en ocasiones hay que soltar la pala de vez en cuando y tentar el sedal con la mano para ver si hay algún bicho enganchado, ya que algunos peces no tienen el instinto de luchar en un primer momento o son tan pequeños que no llegan a mover el devanador.

    Sobre este esquema básico hay variaciones para todos los gustos pero la mayoría complica un poco el hecho de navegar despreocupadamente y son más convenientes para practicar una pesca concienzuda en busca de piezas más que para probar suerte mientras cubrimos millas. Así por ejemplo se venden comercialmente diferentes aparejos para pesca a la cacea desde embarcaciones a motor que llevan un mayor número de señuelos y también pequeños dispositivos indicadores de picada. Un problema que pueden acarrean los aparejos múltiples a algunos les puede parecer todo lo contrario a un problema: un exceso de capturas al mismo tiempo. Si estamos de excursión por el mar frente a nuestro bonito chalet de la costa tener que recoger un aparejo cargado de caballas seguramente sea una experiencia estupenda a la que seguirá una buena cena de pescado de primera calidad, en la que no sin esfuerzo lograremos sacar el aparejo completamente enredado y en ocasiones inservible......pero si estamos haciendo una travesía “seria” en la que vamos pescando por necesidad en medio de condiciones no demasiado favorables es muy probable que ante una captura múltiple (y en ocasiones vigorosa) de bacalaos del ártico (por poner un ejemplo conocido de primera mano) tengamos que optar por deshacernos del aparejo entero ante la amenaza de derivar durante un tiempo considerable mientras vamos alzando los peces (por no hablar de la escasez de tiendas de pesca en algunos confines del mundo donde reponer el aparejo que hemos perdido....)

    Los indicadores de picada mencionados presentan dos problemas básicos que para mí los hacen desaconsejables; por una parte la indicación de picada (una pieza de plástico que ante una picada sube flotando a superficie) se hace a nuestras espaldas y no es fácil ni cómodo girarse constantemente en un kayak para localizar el indicador (si es que está allí); por otra parte estos indicadores suelen frenar considerablemente el ritmo de avance del kayak (lo hemos comprobado con varios modelos y llega a ser agotador mantener el ritmo de los compañeros con uno de esos trastos dentro del agua...)

    Una opción que es la que más me gusta personalmente es la de sustituir el devanador por una caña telescópica lo más pequeña posible. Si optamos por este sistema, basta con fijar la caña (a la red de cubierta o a la línea de vida con un mosquetón; no hay que desdeñar nunca la posibilidad real de que en el mar un pez pueda en una arrancada llevarse todo el material de pesca si no está bien fijado) y abrir el carrete mientras remamos para que el señuelo vaya profundizando hasta donde queramos que actúe; una vez a la profundidad o distancia deseada, se cierra el carrete y continuamos la marcha.

    Una ventaja clara de la caña con carrete es que si hemos tenido la precaución de aflojar un poco el freno, ante una picada el propio carrete comenzará a soltar hilo y a “cantar”, indicándonos que un pez ha tomado el señuelo. La otra ventaja ya se ha comentado, es posible comenzar a pescar sin apenas detener la marcha, ya que en cualquier momento podemos abrir el carrete e ir soltando sedal. Para los que disfrutan más de la pesca, una ventaja añadida es la posibilidad de poder empuñar la caña en determinados lugares y hacer algunos lances en zonas concretas que todo kayakero-pescador que se precie habrá querido hacer en alguna ocasión....sobretodo en viajes largos en kayak por zonas salvajes donde la pesca puede llegar a ser uno de los alicientes de la travesía en sí misma.

    Material para lapesca en kayay

    En cuanto al material, tema de preocupación en toda mente que se plantee pescar algo.....hay que pensar que caña y carrete van a sufrir bastante la acción del agua salada, así que hay dos planteamientos: o gastamos dinero en buen material que lo aguante, o por el contrario usamos material barato “de batalla” que a veces aguanta lo mismo que el caro. Si optamos por un devanador la elección de uno u otro sólo depende del gusto de cada uno. La línea a usar puede ser una de calidad y que aguante unos 10 kg; es suficientemente fina para usarla con cañas y devanadores y no hay demasiados peces a nuestro alcance que superen ese peso.......

    En cuanto a señuelos: la experiencia me dice que cuando hay peces vale cualquier cosa que brille, se mueva raro o ambas cosas y que cuando no hay peces pues...., no hay nada que hacer. De forma general os podemos señalar que un pez plomado de entre 10 a 30 gramos es un buen señuelo genérico para tentar la pesca en cualquier lugar; por su peso profundizará con facilidad hasta los peces y por el tipo de movimiento caótico que dan es muy atractivo para depredadores (caballa, lubina, bacalao, jurel) de tamaño medio y grande. Usado en combinación con algunos anzuelos adornados con hilos brillantes o plumas de colores aumenta la efectividad si los peces de la zona son más pequeños. Otro señuelo muy bueno son los peces tipo Rappala (hay otras marcas más económicas e igual de efectivas), bien para pescar cerca de la superficie o bajo ella; el problema, precios aparte, es que algunos de estos señuelos preparados para profundizar “pesan” mucho a la hora de remar y frenan considerablemente el avance; sin embargo, a la hora de tentar a especies de más entidad como bonitos en el norte o las codiciadas llampugas mediterráneas por ejemplo (y todos los depredadores pelágicos en general, dependiendo del tamaño del señuelo) son las mejores opciones.

    Una serie de consideraciones que creo que es preciso tener en mente a la hora de practicar toda clase de pesca desde un kayak: en primer lugar la seguridad; como se ha comentado ya un pez muy luchador (los hay, de verdad) puede hacer derivar el kayak un buen trecho y llevarlo lejos de su ruta o en determinadas circunstancias hacia peligros objetivos como rompientes o zonas próximas a acantilado. No sería la primera vez que hay que gritarle a alguien para que deje un pez que le está metiendo en el peor de los lugares posibles. Igualmente puede suceder que al intentar pasar por una zona de bajos con rompientes o próximos a un cabo olvidamos que llevamos una línea arrastrando y ésta se enreda en el fondo justo cuando estamos en medio del paso, lo que nos deja en una situación delicada durante un rato. Si llevamos un sedal acorde con nuestros objetivos de pesca difícilmente conseguiremos romperlo a base de tirar... la solución a estos problemas, aparte de procurar tener dos dedos de frente en todo momento, pasa por tener siempre a mano una navaja o cuchillo para cortar la línea inmediatamente de ser preciso.

    Por último las zonas de pesca; el mejor sitio del mundo para pescar es.........bueno algunos de nosotros tenemos la suerte de haber podido descubrir por nosotros mismos excelentes lugares donde combinar una dura sesión de paleo en un mar con olas y una maravillosa cena con pescado fresco; así que como dice el refrán “el que quiera peces que se moje el c....” os deseo toda la suerte del mundo en vuestra búsqueda.

    Dos peticiones: si es posible paraos a pensar que la mayoría de nuestros mares están heridos; practicad la captura y suelta de los ejemplares que no vayáis a comer y si os piden peces recordad el refrán anterior, que está muy bien para la ocasión....Hay que pensar también que los peces son seres vivos; es un espectáculo bochornoso ver el costado de un kayak lleno de peces que agonizan desde hace horas con las agallas destrozadas y otros horrores parecidos: la consideración con los animales es un reflejo de los valores del alma....alguien dijo que la cultura de un pueblo se ve en el modo en que tratan a sus animales...

    Un saludo de Carlos Rodríguez y del team RocRoi...