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  • Vacaciones kayakistas en Noruega- Capítulo 3 - el río Jori

    Crònicas por Silvia Ocaña y Aitor Arce

    Todo estaba planeado para pasar unas vacaciones remando en los Alpes. Pero las notícias alpinas más frescas no son muy alentadoras: apenas queda agua en los mayores ríos y ninguna en los pequeños. Armados con tansolo una guía conseguida por internet deciden poner rumbo a... NORUEGA


    Silvia en Siete Hermanas: saltos de cientos de metros adornan este fiordo

    Nuestra tercera jornada fue el descenso del Jori o Jora. Fuimos allí con unos piragüistas franceses que conocimos en los días previos, Simon y David, y un amigo suyo que por lesión solamente los acompañaba, un canadiensealeman de pies extraños, Max. Todos juntos bajamos este río nonstop.

    Desde la salida, en un gran remanso y también dentro de un parque, hasta el final, antes de dos rulos gigantes y muuuuuy feos, el descenso fue poco a poco "in crescendo" sin llegar a ser 5º, pero rozando esa dificultad (o al menos lo que aquí entendemos por 5º). Lo hicimos con bastante agua, así que la sensación de velocidad fue grande en un río que era también grande, aunque no tanto como el Sjoa. De hecho el Jori es afluente del Sjoa.

    Gracias a que por referencias de dos guías y de las referencias de la gente del camping, pudimos hacer todo el descenso a vista, siempre sin saber que habría al final del rápido o después de la curva, pues todo el tramo que hicimos era "el rápido", de 9 kilómetros. Ni un solo remanso o poza en todo el descenso. Incluso la salida era una pequeña contra donde había que parar, porque si no... al rulo! Otro gran descenso.

    Al día siguiente fuimos al Alto Jori, sin muchas perspectivas de remar, ya que el río iba alto para el tramo que hicimos la víspera y la recomendación era hacerlo con agua media. Para el alto recomendaban poco agua ya que era de más grado, y bajaba mucha. De hecho cuando lo vimos nos dimos cuenta de que eso iba muy fuerte. Sin embargo los franceses decidieron meterse. De nuestro modesto grupo sólo se metió Aitor y con reservas. Este tramo era bastante sencillo, salvo en los pasos clave, que eran los que daban dificultad al río.

    Primero un infranqueable de unos 50 metros de desnivel en 200 metros. Porteo. Le seguía, unos fáciles rápidos más abajo, otro larguííísimo tramo de unos 200 m. también muy potente. Bastante desnivel, enormes reflectores, un potente rulo al final, etc... Muy bien resuelto por Simon y David. Y mejor por Aitor, ya que ni se mojó el flequillo... por la orilla, después de ver el pinball que era eso. Había que andar realmente fino y fuerte. Más abajo otro rápido fuerte. Y después otro aun más potente.

    David y Simon volvieron a enseñarnos que nos queda muchísimo por aprender, y Aitor volvió a portear. " Me porteé los pasos clave del río, sin embargo para mí este fue un descenso interno, y en él experimenté cómo el miedo y la inseguridad pueden hacerse con uno cuando el entorno nos supera. El rápido más pequeño me preocupaba, hacer un back me daba miedo aunque no hubiese peligro abajo... Uno llega a conocerse más en situaciones así. Aunque no remé nada aprendí mucho... y ¡caminé mucho también! Y ver navegar a gente que sabe lo que hace es un verdadero espectáculo".

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    Aitor en el rio Otra: Despidiéndonos de los ríos de Noruega

    El último día que pasamos allí fuimos a ver los saltos del Ulla, a probar si los hacíamos. Un salto de 8 metros, otro de 4, y uno final de 10, más o menos, preceden a uno de 20 que algunos han realizado exitosamente (otros no). Después viene otro de 7, y un montón de infranqueables. De estos saltos es el primer trío el que se baja normalmente. Admiramos el paisaje y nos fuimos. Los ríos de Noruega nos mantenían en vilo. Para nosotros todo era justo lo que podían nuestras posibilidades o más. Acumulábamos tensión que diluíamos en grandes dosis de humildad. Así pues fuimos a repetir los tres kilómetros del Amot Gorge para darnos el gustazo y para que Silvia lo conociese. Y volvimos a experimentar esas grandes sensaciones del primer día, que como despedida estaba muy bien. Pau y Ian se quedaban en la zona.

    En la otra zona de ríos, Voss, estaba lloviendo sin descanso, y en esta zona el nivel de agua nos permitiría navegar ya poco más. Con la sensación de haber cumplido ampliamente nuestras expectativas piragüisticas, optamos por ir hacia el norte a conocer algunos lugares de interés general, grandes paredes, grandes cascadas, grandes construcciones de carreteras por escarpadísimas paredes, grande, todo grande, lleno de agua, chorreando, todo verde, verdísimo, repleto de hierba, musgos distintos, arboles... todo en una concentración densa y tupida. Abundante. Vimos en nuestro recorrido grandes ríos potentísimos y pasados de agua que nos ponían más en nuestro sitio. ¡Cuánto nos queda por aprender, y cuánto nos quedará siempre por aprender! Y aunque aprendamos mucho... nos quedará tanto lejos del alcance de nuestro valor!

    De momento nos quedaremos con la aspiración y el disfrute de las cosas que podemos y dejaremos el resto para tener con qué soñar... Nuestra segunda parte del viaje fue más

 
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