• Artículos Especial en Top Kayak

  • Vacaciones kayakistas en Noruega- Capítulo 2 - El río Ulla

    Crònicas por Silvia Ocaña y Aitor Arce

    Todo estaba planeado para pasar unas vacaciones remando en los Alpes. Pero las notícias alpinas más frescas no son muy alentadoras: apenas queda agua en los mayores ríos y ninguna en los pequeños. Armados con tansolo una guía conseguida por internet deciden poner rumbo a... NORUEGA


    Silvia en un salto en el río Ulla. Comienzan las emociones de este pequeño y maravilloso río

    Al siguiente día fuimos al río Ulla. Este río era completamente distinto. De muy poco volumen, parecido a un río pequeño del Pirineo o de Galicia, en él nos encontramos un poco en "nuestro elemento". Este río nos pareció buenísimo.

    Desciende, como muchos otros ríos de esta zona, desde un parque natural. El paisaje en la zona del embarque era curioso: Ni un solo árbol a la vista, un terreno bastante llano con elevadas montañas a lo lejos, no parecía que aquel escenario escondiese un río como el que nos íbamos a encontrar.

    Comenzaba serpenteando tranquilamente por la llanura, descendiendo suavemente hasta un par de pasos tipo rampa de muy poco fondo, sencillos. Tras salvar un gran infranqueable, precioso, el río entraba en un cañón poco profundo pero visualmente muy interesante, de paredes llenas de cubos gigantes de pizarra con unos bonitos rápidos de poca dificultad y también comenzaban a aparecer los primeros árboles y arbustos.

    Después de realizar otro interesantepaso con un saltillo de dos metros venía lo que tanto deseábamos conocer, las famosas rampas o "slides" (losas inclinadas)del Ulla. Impresionantes, nos dejaron gratamente sorprendidos y un poco tensos, sobre todo porque la longitud del rápido era grande. Más o menos 200 metros de piedra lisa y zigzageante con una importante inclinación, un rulo enorme, y un tobogán precedían a un gran salto de bastante desnivel.


    Pau en una rampa: el increible aquapark del río Ulla

    Resolvimos parar y salirnos antes del último salto ya que había posibilidad de caer sobre piedra desde una altura de 5 metros, pues la mitad del agua caía a una poza pero la otra mitad sobre una losa. Pau y Ian bajaron primero y nos dijeron que estaba perfecto de volumen, fácil casi. Cuando nos tocó el turno el corazón se nos aceleró porque por debajo teníamos un larguísimo tramo, muy rápido, y de fallar al comienzo lo que quedaba sería malo, malo.

    Sin embargo correrlo fue increíble. Una gran sensación de velocidad mantenida durante bastante tiempo, de resbalar sobre la poco agua que se deslizaba sobre la pulida losa de piedra, zigzaguear, esquivar el gran colchón-rulo, saltar la última rampa y parar antes del salto final. Uno de los mejores rápidos que recordamos, sin duda. De aquí al final unos pequeños pasos amenizaron el descenso hasta el desembarque justo en la poza donde comenzaban los grandes saltos de Ulla.

    Aquí nos topamos más tarde con un grupo de alemanes que salían del río con caras de circunstancias, circunstancias malas. Uno de ellos, intentando hacer el rápido completo, lo había concluido mal no consiguiendo saltar a la poza y cayendo plano sobre la losa. Nos alegramos horas después de saber que no era tan grave como lo que parecían reflejar sus caras. Por propia experiencia sabemos que golpes así pueden resultar en graves lesiones.