• Artículos Especial en Top Kayak

  • Travesía en kayak de mar, por la costa SW de Córcega

    Por Cesar Moratinos (http://kayakdemarcantabria.spaces.live.com/)

    Por cortesia de Cesar Moratinos publicamos su relato de la travesia que realizó por la Costa sur oeste de Córcega, entre Ajaccio y las Islas Lavezzi. Des de topkayak os recomendamos su blog:(http://kayakdemarcantabria.spaces.live.com/)


    Espera Interminable en Ventilegne

    Sexto día - de Chevanu a Cabo Feno

    El día amanece despejado y ponemos rumbo Sur, hoy dormiríamos muy cerca de Bonifacio, la zona mas deseada para recorrer de la travesía.

    Una ligera brisa del NW nos ayuda a progresar con rapidez. En la entrada de la bahía de Figari, pasamos junto a la torre de Caldarellu, una de las más bonitas y mejor conservadas de esta costa.

    Poco a poco, nos adentramos en el gran golfo de Ventilegne, dejando atrás multitud de pequeñas y bonitas calas. Después de parar a picar algo en una de ellas proseguimos adentrándonos en el golfo con rumbo E, al tiempo que el viento y las olas iban creciendo.

    Cuando tuvimos que cambiar a rumbo SW enfilando la salida del golfo, el viento empezó a soplar aun más fuerte y el mar a cubrirse de borreguillos blancos.

    A medida que avanzábamos hacia el Cabo Feno, la cosa se complicaba mas, y decidimos parar a repostar en La Tonnara. Una pequeña bahía natural de no más de 50m de ancho que servía de resguardo y puerto natural a unas cuantas barcas de pescadores, con un bar en cada extremo, que nos dispusimos a visitar.

    Desde la terraza con una cerveza en la mano, veíamos cada vez más brava la mar. Multitud de windsurfistas salían de la contigua cala de Stagnolu, con la protección inicial de las Islas di La Tonnara. Daba miedo ver las velocidades que podían alcanzar cruzando el golfo. Luego supimos que para estos locos de la vela, el golfo de Ventiglene es un lugar privilegiado para la practica de este deporte, y nosotros habíamos caído en la trampa...

    La espera sé hacia ya muy pesada, y después de beber, comer y echar la siesta el viento no bajaba de fuerza 6, ya pensábamos en que si por la noche amainaba el viento, tendríamos que hacer algunos kilómetros mas, si queríamos cumplir nuestro objetivo de llegar a las islas Bruzzi, en el extremo Sur.

    Por fin a eso de las ocho de la tarde los windsurfistas empezaron a recoger sus tablas, el viento había bajado a fuerza 4.

    Rápidamente nos abrigamos y embarcamos, mentalizados de acabaríamos remando de noche.

    La mar seguía muy agitada y el viento, aún con cierta intensidad, nos daba de costado, al igual que las olas con mas de 1m, que a veces rompían en nuestras cubiertas. Requerían de buenos apoyos para no tener un susto. En estos momentos navegábamos todos juntos, muy pendientes los unos de los otros.

    La estampa era preciosa, el sol se ocultaba en el horizonte, brindándonos un ocaso perfecto, y navegar con aquel oleaje era súper divertido, aunque me impidiera hacer fotos decentes del momento...

    Al acercarnos al Cabo Feno, pensábamos que la cosa se complicaría mas, pero las grandes olas eran muy nobles, y nos permitieron cruzarlo haciendo buenas surfeadas.

    Una vez pasado el cabo, la luz se apagaba por momentos. A lo lejos se adivinaba lo que seria una cala, por el blanco de su arena, a la cual, los que estaban a la cabeza, por instinto se dirigieron rápidamente, antes de quedarnos sin luz.



    Cap de Feno

    Séptimo y último día

    Amanece un día espléndido, y el viento parecía haberse calmado. Muy a nuestro pesar, teníamos que proseguir el viaje y dejar atrás aquel paraíso de cala, pero la etapa de hoy seria muy larga, y teníamos que aprovechar la tregua que nos daba del dios Eolo.

    El mar estaba todavía un poco revuelto, pero nuestros kayaks navegaban perfectamente rumbo Sur. Al poco rato nos encontramos con la famosa y tan visitada cueva de Bonifacio. Una gran bóveda, y en el fondo de esta, un perfecto túnel que daba paso a otra bóveda de mayores dimensiones y altas paredes verticales, con una gran abertura en su cenit, por donde entraba la luz del día, una autentica maravilla que nos dejo a todos con la boca abierta. Recuerdo que alguien dijo, ¡creo que es lo más espectacular que he visto en mi vida...! y es que la emoción nos recorría el cuerpo, no estábamos preparados para encontrar algo tan grande.

    Poco después de salir de la cueva, entrábamos en la tan ansiada bahía de Bonifacio. Una preciosa y singular bahía de 1km de largo por no más de 120m de ancho, jalonada en todo su recorrido por fastuosos yates y grandes veleros entre los que parecemos pequeños tapones de corcho flotando. Todo el margen derecho, lo compone un pintoresco y turístico paseo marítimo con multitud de restaurantes y locales de ocio, y en lo mas alto las murallas que fortifican y albergan la antigua ciudad de Bonifacio.

    Después de aprovisionarnos con mas agua y de comprobar el buen estado de nuestros coches allí aparcados, proseguimos la etapa, rumbo a las Islas Bruzzi.

    Si el interior de Bonifacio nos había encantado, el exterior era igual de sorprendente. Las casas de la ciudad están construidas al mismo borde del acantilado a mas de 50m de altura, en caída vertical sobre el mar, en dos palabras “in... presionante...”.

    Por delante tenemos el gran golfo de Bonifacio, grandes acantilados de blanca roca arenisca, sin posibilidad de desembarque.

    A medio día lo habíamos pasado y llegábamos al ultimo cabo en el Sur de la isla, Pertusato. Aquí paramos a estirar las piernas y sofocar el calor con un buen baño, en una cala al pie del faro. Ya podíamos ver a lo lejos, las islas Bruzzi.

    Continuamos costeando hasta llegar a cala Sciumara, y desde aquí ya enfilamos las islas.

    Después de una travesía de 5 km sin gota de viento y mar en total calma, arribamos a las islas. Un precioso paraje formado por infinidad de redondeadas y blanquísimas rocas, salpicando caprichosamente el mar, permitiéndonos navegar en un laberinto calcáreo sin igual hasta ahora.

    En un rincón de la isla, nos topamos con el barco vigilancia del parque. Nos informan que las islas son reserva protegida y que si tenemos la intención de pasar aquí la noche, podemos ir desechando la idea, puesto que esta prohibidísimo, pero si podríamos continuar con nuestra visita a la isla.

    Poco después, entramos en la playa más grande de la isla, fina arena blanca, tranquilas aguas cristalinas y para nuestro asombro multitud de turistas tomando el sol y bañándose. Al parecer hay un servicio de pequeños ferrys que salen desde Bonifacio y los traen para pasar todo el día en la isla. ¿Pero no estamos en una supuesta reserva natural...? La indignación me corroe por dentro.

    Después de comer, y dado que nos prohíben dormir aquí, decidimos regresar a Bonifacio y terminar así nuestro viaje, sin poder disfrutar del resto del día en este maravilloso lugar.

    Por otro lado, la decisión es buena, ya que si mañana tuviésemos otra vez fuertes vientos, podríamos no llegar a tiempo de embarcar de vuelta a Marsella.

    Ya de regreso, después de doblar de nuevo el cabo Pertusato, nos topamos con un pequeño túnel, que daba paso a un bonito circo horadado en la roca. El cual albergaba en su interior una pequeña calita. Donde pudimos estirar un poco las piernas y disfrutar unos momentos antes de terminar nuestra aventura.

    De regreso a Bonifacio, el ocaso del sol nos regalaba una bonita luz con la que poder grabarnos para siempre el ultimo recuerdo de estas costas.

    Poco después, un sentimiento de tristeza y alegría me recorría el cuerpo cuando veo mi kayak encima del pantalán, fuera de las aguas de Córcega.

    Esa noche, para celebrarlo cenamos en un buen restaurante del puerto y nos reímos con las aventuras pasadas durante la travesía.

    Al día siguiente por la mañana, después de la siempre pesada tarea de cargar material y kayaks en los coches, nos despedimos de Bonifacio.

    Por delante teníamos que volver a recorrer por carretera unos tediosos 60km, que nos separaban de Propiano, para coger allí el barco de regreso al continente.

    A media tarde embarcábamos rumbo a Marsella. Con tristeza vemos alejarse cada vez más esta bella isla, Córcega.


    Cueva de Bonifacio

    Miembros y kayaks de la travesía:

    Guillermo Altuna: FunRun-Sedna
    Mariano Lantada: FunRun-Sedna
    César Moratinos: Valley-Aquanaut
    Juanjo Martin: Valley-Aquanaut
    Jose A. Perez Cano: Patrice-Txingudi
    Juan Muñiz: Bidasoa-Inuit

    Todas las Fotos de la travesía disponibles en el álbum:
    Córcega, Ajaccio-Lavezzi-Bonifacio 7/06

    Videos de las cuevas disponibles en:
    http://www.youtube.com/watch?v=652J9x8bT2Q

    No olvideis ir visitando el blog de Cesar Moratinos:
    http://kayakdemarcantabria.spaces.live.com


    Costa Oeste de Bonifacio