Ruta en kayak por el meandro de Flix

El meandro de Flix

El Meandro de Flix es un de los más espectaculares del Ebro, el río hace tan pronunciada curva que los “flixancos” hablan del río de abajo y rio de arriba. Es en la parte más estrecha dónde se sitúa la población y dónde había el antiguo castillo viejo, documentado ya en tiempo de los sarracenos, y que tuvo un papel muy destacado en todas las guerras por su situación estratégica y por su fama de inexpugnable, junto con el de Miravet. El Marqués de Mortara, que lo conquistó con grandes esfuerzos en la Guerra de los Segadors, llegó a decir que el Castillo de Flix era “la llave de los tres reinos”.

Desgraciadamente de aquel castillo quedan pocos vestigios, pero son de destacar los restos del sistema defensivo del siglo XVII, no tanto por su espectacularidad sino por su singularidad.
La construcción del embalse ha hecho que el meandro presente problemas de bajo caudal en tiempo de sequía, dos túneles, uno para las turbinas y el otro para el paso de los llaüts cuando todavía era importante la navegación fluvial, atraviesan el istmo del meandro y desvían el agua hacia la central hidroelèctrica. Aunque es verdad que a veces la escasez de agua, permite la mayor proliferación de algas, no es menos cierto que ha hecho de este meandro un tramo de casi 5 kilómetros de aguas tranquilas ideal para los paseos en piragua o remo la mayor parte del año. Cuando la embalse abre sus compuertas, se convierte en un tramo más de aguas vivas como el resto del rio.

El meandro es parte de la Reserva Natural de Fauna Salvaje de Sebes y el Meandro de Flix y zona PEIN, la zona de Sebes está situada aguas arriba del embalse y tiene un centro de interpretación, varias vigías para la observación de aves, un centro para colonias escolares en la naturaleza, un poblado ibérico en excavación y dos proyectos emblemáticos de reintroducción de la cigüeña blanca y de pasto con caballos de la Camarga. A orillas del río, como generador de vida, la actividad humana viene de tiempos inmemoriales y a lo largo del meandro, hay muchos elementos históricos interesantes aparte de los naturales:

Los antiguos pasos de barca, de los dos que había en la población queda uno en funcionamiento y el otro desapareció con la construcción del puente, estaba situado debajo del castillo nuevo y durante la Batalla del Ebro, se construyó un puente de hierro para transporte de material pesado que fue bombardeado, destruido y construido varias veces, y que con su voladura, por parte del ejercido republicano en su retirada, marcó el final de la batalla. El Castillo nuevo, llamado así para diferenciarlo del viejo, es una fortificación de época carlina, construido durante la primera guerra y ampliado durante la tercera. Está pendiente su restauración. La “teuleria”, una antigua bòvila ya documentada en el siglo XVII, dónde se conservan tres hornos y varias infrastructuras.

Una antigua cantera, situada junto a la desembocadura del río de la Cana, desde dónde es cargaba la piedra en llaüts y que se utilizó, en parte, para la construcción de la catedral de Tortosa, hay marcas del antiguo sistema de extracción con cuñas de madera. Tanto de la “teuleria” como de la cantera se están elaborando proyectos de adecuación. El asentamiento ibérico de Castellons, un poblado datado al siglo IX a.C., fue habitado hasta época romana en el Siglo I dC y hasta ahora se han llevado a término tres campañas de excavaciones que tienen como finalidad la elaboración del proyecto de museización. La zona de recreo de los “Xops” y el paso de barca, una zona lúdica dónde se puede observar un bosque de ribera espléndido, con una importante zona de pesca, dónde se celebran las típicas carreras de remo (puntones o muletes) o la única en un río de Llaüt catalán (embarcación también de mar). El Paso de barca de Flix y el de Miravet, son los dos únicos que se conserven en el Ebro con el sistema tradicional d’una plataforma de madera encima de dos llaüts. Finalmente, acabado el recorrido en el embarcador del club náutico, podéis hacer una visita a la población, visitar la iglesia de l’Assumpció, admirar “la freixa” arbol centenario plantado justo en el lugar dónde llegó la gran riada de 1907, ver los porches de la Plaza y la Calle mayor, entre otras y disfrutar además de la reconocida hospitalidad de los flixancos.

La empresa Rogles Aventura (649 605865 o rogles@rogles.org) ofrece esta ruta guiada durante todo el año.

Autor: Rogles aventura